Relatos curtos de Eduardo Galeano no Club de Lectura semanal

Texto por: Gabriel Gómez Estevez 

RELATOS CURSOS de Eduardo Galeano

O autoreduardo-galeano

Eduardo Hughes Galeano (Montevideo, 1940) é un xornalista e escritor uruguaio, un dos persoeiros máis destacados da literatura iberoamericana.

Os seus libros foron traducidos a varios idiomas. Os seus traballos transcenden xéneros ortodoxos, combinando documental, ficción, xornalismo, análise política e historia. Clasifícase como un xornalista que estuda a globalización e os seus efectos negativos.

Naceu no seo dunha familia católica de clase media con ancestros galeses, alemáns, españois e italianos.

Durante a súa adolescencia transitou por diversos traballos: foi mecánico de coches, recadador, pintor de carteis, mensaxeiro, mecanógrafo e caixeiro. Con 14 anos vendeu a súa primeira caricatura política a El Sol, o semanario do Partido Socialista.

Comezou a súa carreira como xornalista a principios dos anos 60 como editor de Marcha (1960-64), un semanario que exerceu forte influencia no pensamento uruguaio da época. Durante dous anos editou o diario Época e traballou como editor xefe na prensa universitaria.

En 1973 o golpe militar tomou o poder e, debido ao seu involucramento con correntes marxistas (MLN-T), Galeano foi capturado e logo forzado a escapar. Estableceuse en Arxentina, onde fundou a revista cultural Crisis.

En 1976, cando Arxentina sufriu un golpe militar que deu orixe a unha ditadura, o seu nome foi agregado á lista de condenados polos escuadróns da morte, razón pola que se viu obrigado a fuxir novamente, esta vez a España, onde escribiu a súa famosa triloxía Memoria del fuego.

Reside desde 1985 -tras finalizar a ditadura uruguaia- no seu Montevideo natal, onde segue facendo a súa literatura e o seu xornalismo de marcado tinte político.

Publicacións destacadas:

  • Las venas abiertas de América Latina (1971)
  • La canción de nosotros (1975)
  • Días y noches de amor y de guerra (1978)
  • Memoria del fuego (1982-1986)
  • El descubrimiento de América que todavía no fue y otros escritos (1986)
  • El libro de los abrazos (1989)
  • Nosotros decimos no (1989)
  • América Latina para entenderte mejor (1990)
  • Ser como ellos y otros artículos (1992)
  • Las palabras andantes (1993)
  • Patas arriba: Escuela del mundo al revés (1998)
  • Espejos. Una historia casi universal (2008)

  Textos

El libro de los abrazos (1989)

É un dos libros más exitosos de Galeano, obra xenial tanto pola súa orixinalidade como pola súa capacidade expresiva.

Los nadies

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. Los Nadies.

La función del lector/1

Cuando Lucía Peláez era muy nińa, leyó una novela a escondidas. La leyó a pedacitos, noche tras noche, ocultándola bajo la almohada. Ella la había robado de la biblioteca de cedro donde el tío guardaba sus libros preferidos. Mucho caminó Lucía, después, mientras pasaban los añoos. En busca de fantasmas caminó por los farallones sobre el río Antioquia, y en busca de gente caminó por las calles de las ciudades violentas. Mucho caminó Lucía, y a lo largo de su viaje iba siempre acompañada por los ecos de los ecos de aquellas lejanas voces que ella había escuchado, con sus ojos, en la infancia. Lucía no ha vuelto a leer ese libro. Ya no lo reconocería. Tanto le ha crecido adentro que ahora es otro, ahora es suyo.

La función del lector/2

Era el medio siglo de la muerte de César Vallejo, y hubo celebraciones. En España, Julio Vélez organizó conferencias, seminarios, ediciones y una exposición que ofrecía imágenes del poeta, su tierra, su tiempo y su gente.

Pero en esos días Julio Vélez conoció a José Manuel Castañón; y entonces todo homenaje le resultó enano.

José Manuel Castañón había sido capitán en la guerra española.

Peleando por Franco había perdido una mano y había ganado algunas medallas.

Una noche, poco después de la guerra, el capitán descubrió, por casualidad, un libro prohibido. Se asomó, leyó un verso, leyó dos versos, y ya no pudo desprenderse. El capitán Castañón, héroe del ejército vencedor, pasó toda la noche en vela, atrapado, leyendo y releyendo a César Vallejo, poeta de los vencidos. Y al amanecer de esa noche, renunció al ejército y se negó a cobrar ni una peseta más del gobierno de Franco.

Después, lo metieron preso; y se fue al exilio.

Espejos (2008)

Obra na cal revisa a historia da humanidade até hoxe, e faino desde a óptica dos feitos e das persoas menos coñecidas, dos que non figuran nos diarios nin nas fotos. Como di o subtítulo do libro, trátase dunha historia case universal, dun inventario xeral do mundo que aparece alumeado por este escritor capaz de enlazar o cotidiano, o poderoso e a denuncia co máis sinxelo, co humor ou coa máis exquisita ironía.

Guerras mentirosas

La guerra de Irak nació de la necesidad de corregir el error que la geografía cometió cuando puso el petróleo de Occidente bajo las arenas de Oriente, pero ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: Yo mato para robar.

Numerosas hazañas bélicas ha cumplido y seguirá cumpliendo la mierda del Diablo, como las malas lenguas llaman al oro negro.

Una multitud perdió la vida en Sudán, entre fines del siglo veinte y principios del veintiuno, en una larga guerra petrolera que se disfrazó de conflicto étnico y religioso. Torres y taladros, tuberías y oleoductos brotaron, por arte de magia, sobre las aldeas incendiadas y los cultivos aniquilados. Y en la región de Darfur, donde continuó la carnicería, los nativos,todos musulmanes, empezaron a odiarse cuando se supo que podía haber petróleo bajo sus pies.

También dijo ser guerra ética y religiosa la matanza en las colinas de Ruanda, aunque matadores y matados eran todos católicos. El odio, herencia colonial, venía de los tiempos en que Bélgica había decidido que eran tutsis los que tenían vacas y hutus los que trabajaban la tierra, y que la minoría tutsi debía dominar a la mayoría hutu.

En estos años, otra multitud perdió la vida en la República Democrática del Congo, al servicio de la empresas extranjeras que disputaban el coltán. Este mineral raro es imprescindible para la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores, microchips y baterías que usan los medios de comunicación, que sin embargo se olvidaron de mencionarlo.

Guerras voraces.
En 1975, el rey de Marruecos invadió la patria saharaui y expulsó a la mayoría de la población. El Sáhara es, ahora, la última colonia de África.
Marruecos le niega el derecho de elegir su destino, y así confiesa que ha robado un país y que no tiene la menor intención de devolverlo.
Los saharauis, los hijos de las nubes, los perseguidores de la lluvia, están condenados a pena de angustia perpetua y de perpetua nostalgia. Las Naciones Unidas les han dado la razón, mil y una veces, pero la independencia es más esquiva que el agua en el desierto.
Mil y una veces, también, las Naciones Unidas se han pronunciado contra la usurpación israelí de la patria palestina.
En 1948, la fundación del Estado de Israel implicó la expulsión de ochocientos mil palestinos. Los palestinos desalojados se llevaron las llaves de sus casas, como habían hecho, siglos antes, los judíos que España echó. Los judíos nunca pudieron volver a España. Los palestinos nunca pudieron volver a Palestina.
Los que se quedaron fueron condeenados a vivir humillados en territorios que las continuas invasiones van encogiendo cada día.


Susan Abdallah, palestina, conoce la receta para fabricar un terrorista:

 Despójelo de agua y de comida

 Rodee su casa con armas de guerra.

 Atáquelo por todos los medios y a todas las horas, especialmente en las noches.

Demuela su casa, arrase su tierra cultivada, mate a sus queridos, especialmente a los niños, o déjelos mutilados.

Felicitaciones: ha creado usted un ejército de hombres-bomba.

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